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Música de las Uvas


1ª Semana: Resistiré, Duo Dinámico

2ª Semana: The battle hymn of Republic, origen del título del libro

3ª Semana: Route 66, Buck Norris

4ª Semana: Lean on me, Bill Withers


Las Uvas de la Ira, última semana


Perdonad mi ausencia prolongada. Volví a Oklahoma a ver si las cosas habían mejorado, pero no. Y estoy aquí de nuevo. Gracias por esperarme.

El fin del libro me sorprendió. ¿La familia se desintegra? ¿Rosasharn se da cuenta de las necesidades de los demás? ¿Uncle John se queda?

Pero me parece que lo que pasa es que el punto de vista de algunos personajes se extiende. Ma denuncia la disminución de la importancia de la familia, pero no es que nada les importa ni que ahora piensan sólo en si mismos. Es que el foco de varios miembros de la familia ha pasado de la familia misma a algo más ancho: los demás o como diría Steinbeck, la sociedad.

Ma siempre ha pensado en más que la familia, pues aceptó a J. Casy y a los Wilson, y trató de alimentar a los niños en el campamento a pesar de no tener suficiente, etc. Ahora tiene más compañía:

Uncle John deja de regodearse en la culpa que siempre ha llevado consigo, y es de más ayuda.
J. Casy se ha sacrificado por los trabajadores.
Tom se dedica a ayudarles también.
Rosasharn, en el momento en que tiene más excusas de pensar en su propia tragedia, da la vuelta y, de forma muy literal, trata a un desconocido como habría tratado a su bebé. Será la próxima Ma.

Es por eso que escogí la foto arriba: es una "Rose of Sharon" o sea Rosasharn.

Bueno, sea como sea, me gustaría cerrar la discusión con algo feliz.

La foto icónica de esta época es ésta:


La mujer se llamó Florence Thompson. Cuando se le sacó la foto, tenía 32 años, era viuda con 7 hijitos, 3 de los cuales están en la foto. Nunca recibió ni un centavo por su imagen, ni llegó a ser rica, pero la vida sí mejoró y aquí tenemos a ella en 1979 con las tres hijas de la foto original, en más o menos las mismas posiciones. Están en el jardín de la casa de la hija menor, la que está a los pies de Florence.



Ojalá que los Joad encontraran una vida mejor también.

Y si por acaso quereís repetir la historia, ya sabiendo el final, aquí tenéis la película The Grapes of Wrath de 1940 en su totalidad:



Hasta la próxima....

Las Uvas de la Ira, fin y conclusiones

Esta es la historia del cambio, drámatico para los que lo sufren, del modelo productivo. ¿Os suena? Es de una actualidad apabullante.

De la mano de los Joad, hacemos un recorrido por todas las etapas:

- rabia
- aceptación
- ilusión por el futuro
- dura caída a la realidad
- adaptación a la misma

Para sobrevivir, se impone adaptarse. El cambio en el modelo lleva consigo un cambio en la sociedad. La familia se transforma, los papeles de cada uno en la familia también. Los nuevos miembros no quieren seguir con las tradiciones. Dramáticamente, cada uno encuentra su nuevo sitio, su rol.

Finalmente, los Joad llegan a casa. No es una casita blanca con huerta, sino un granero destartalado con un medio muerto, pero imagino que es su nueva casa, con su nueva familia jibarizada, un oportunidad para establecerse y progresar.

Es en los momentos de crisis cuando nuestro verdadero carácter aflora. Cuando descubrimos si somos líderes o pasivos, si tenemos fuerza o nos dejamos arrastrar.

Pienso que Steinbeck es un gran delineador de personajes. Me ha encantado la descripción por boca de Madre de las diferencias entre hombres y mujeres: las mujeres fluyen y los hombres van a trompicones; o el detalle de mandar a su marido a la tienda y que éste vuelva con pan.

La obra me ha gustado, en líneas generales. Es un buen comienzo para investigar esa parte de la historia americana, ya que a mi modo de ver, en el libro la imagen que se nos ofrece de los hechos está sesgada. Por ejemplo, la crítica de los campos en barbecho. Si no dejas descansar a la tierra, ésta se agota (esa fue una de las razones por las que los granjeros tuvieron que emigrar); o la dicotomía ricos/pobres - malos/buenos. Por otro lado, pienso que la obra pierde un poco de fuerza y dramatismo con los capítulos generales que están intercalados a lo largo de la novela. Llegó a cansarme.

Finalmente, después de asumir el shock de final abrupto, me ha gustado. Deja suficiente espacio para que la imaginación vuele buscando un final y para reflexionar sobre toda la historia en general y sobre el destino de la familia Joad en particular.

Las Uvas de la Ira, 5ª Semana

¡Llego tarde, llego tarde! Así es como me siento esta semana... Mis disculpas van por delante, pero es que esta semana ha sido de locura. Los fines de semana largos me encantan pero me dejan con el pie cambiado. Resultado: he faltado a mi cita de los jueves.

Después del descanso del campamento de Weedpatch, nos toca movernos otra vez. Steinbeck nos da un paseo de la mano de los Joad por todos los horrores de este capítulo de la historia estadounidense. Aunque, como ya dije en los comentarios, parece que hace más incapié en lo malo de los granjeros californianos y se olvida casi de lo positivo (que estoy segura de que algo tuvo que haber...). Una pena que en la zona de Weedpatch no quedara ya trabajo.

Me daba la impresión de que tío John sería el próximo en desgajarse de la familia. Como casi siempre, me equivocaba. A Al se la ha acabado la paciencia. Tom se ve obligado a esconderse y, lo que es peor, verdaderamente temo por el bebé de Rosaharn. Me está angustiando de lo lindo.

La tensión se me está haciendo insoportable:
  • Tom, en un lío gordo
  • El bebé, en peligro
  • El invierno, se acerca
  • Al, se quiere ir
Por otro lado hemos visto una evolución en la dinámica de la familia Joad. Al principio es una unidad. Todos tienen su lugar y toman las decisiones juntos. Ahora la jefe de familia en Madre. Es ella quien piensa, manda y decide. Cuando alguien propone algo, es Madre la que aprueba, hay que convencerla a ella.

¿Qué van a hacer todos cuando llegue el invierno sin ropa adecuada, un techo y suelo seco? ¿Por qué todos estos inmigrantes no cogen sus cosas y se van a otro lugar si en California es todo tan malo?

Las Uvas de la Ira, 4ª semana

En el principio del libro, Steinbeck nos muestra los efectos de los mandatos de los bancos y compañías anónimos, llevados a cabo por los que no piensan más allá de ellos mismos. El tema sigue con los dueños de las granjas grandes de California, pues no aparecen en el libro tampoco, sólo se ven sus efectos y a los que cumplen sus órdenes. A pesar de esas órdenes, los Joad han encontrado el camino a Weedpatch, un campamento gubernamental de esos que se construyeron en respuesta a las condiciones míseras que sufrieron los migrantes.

Por cierto, Weedpatch (“parcela de mala hierba”) es un lugar verdadero en California, y el campamento Weedpatch de las Uvas es él de Arvin, en Kern County:


El gerente de ese campamento fue Tom Collins, y se dice que era el modelo para Jim Rawley. Se le ve aquí hablando con una madre y su niño:


Los campamentos sí tenían sus comités y hasta tribunales propios. La Biblioteca del Congreso tiene varias grabaciones hechas por unos hombres de la City College de NY (la que vio Conguito cuando estábamos en Harlem hace un par de meses, ¿recuerdes?). Son momentos captados de la vida diaria de los campamentos de esa época, incluso porciones de las reuniones de varios comités y tribunales, entrevistas, canciones inventadas y cantadas por los Okies, y mucho más. Si queréis escuchar las voces y las historias de algunos Okies verdaderos, aquí tienes una grabación de una entrevista con 4 hombres sobre cómo y por qué vinieron a California. El primero, Roy Turner, empieza “When I left Oklahoma, I was walking, me and my wife and two babies. / Cuando me fui de Oklahoma, estaba caminando, yo y mi mujer y dos bebés.”http://memory.loc.gov/afc/afcts/audio/513/5137a1.mp3

Se hace muy real la historia de las Uvas. Y aquí añado otra historia similar, pero de aparición más reciente.

Steinbeck habla del pecado del terreno en barbecho, un crimen contra los niños, de la tentación del tener hambre y nada más mientras pasas los cultivos y naranjales sin poder alimentar a los hijos.

La semana pasada alguien me contactó de parte de G., una mujer sin techo. A G. y a sus dos hijos se les habían echado de su apartamento por no poder pagar la renta. Estaban en un hotel barato (lo que llamamos un welfare hotel) durante un rato pero además de que le costó más que ganó al día, había que pagar el día antes de la 11:00 y en el día de paga no recibía el sueldo hasta las 16:00, así que tuvo que recoger todas las posesiones y salir con ellas hasta la noche, y eso en los días cuando tenía suficiente. Ganaba el pago mínimo, que no es suficiente para vivir, y luego el viernes pasado perdió el trabajo. Aparte del problema obvio, eso le permitió entrar en el sistema de albergues para los sin techo, y efectivamente lo hizo, pero le han dado sólo 10 días y eso en uno de los barrios más peligrosos de la ciudad (y los albergues mismos son peligrosos también), y al hijo mayor que ya tiene 18 años no se le permite quedarse con la familia ya que se separan los hombres de las mujeres y los niños. El hijo menor asiste al colegio cada día sin saber adónde regresar después del día escolar.

G. es como Ma, la roca de la familia, aunque no cuente con Pa o Tom, más bien con Al y Winfield. Está luchando para mantener la familia intacta porque no tiene nada más. Y creo que está cerca de su límite en un sistema que deshumaniza a los que no tienen más remedio que usarlo. En esta década el número de personas sin domicilio en Nueva York está al nivel más alto desde la Depresión. En el noviembre del año pasado más de 36.000 personas pasaron la noche en los albergues municipales cada noche, incluso casi 16.000 niños. Miles más están en la calle, en el Metro, o en otros lugares públicos, o mudándose entre las casas de amigos. (Otro amigo que Conguito conoce -- D., y su hija K.-- pasó 2 años sin techo y con 2 niñas a cuestas.) El sistema no alcanza, los recursos siempre son insuficientes. Y mientras tanto, G. y otros tienen que caminar por Nueva York mirando nuestra versión de las naranjales y los cultivos prohibidos, esperando levantarse de las condiciones míseras de nuestros campamentos sin saber cómo hacerlo si no hay trabajo ni mucho menos trabaja que pague suficiente.

En el capítulo 18, Ma dice a Rosasharn que al hacerse mayor, se da cuenta de lo que hacemos y sufrimos nos une a los demás que hacen y sufren las mismas cosas, y entonces no nos quedamos tan solos ni nos duelen tanto porque ya no es un dolor solitario.

¿Lo creéis?

Las Uvas de la Ira, 4º Semana

Estos capítulos me han traído a la memoria el Holocausto. El mecanismo es el mismo. Primero despojan a la gente de la categoría de ser humano. Ya no son personas, son Okies. Después pueden despojarlos de lo que se les antoje. Empezando por la dignidad y acabando por su vida. ¿Qué no pagan suficiente? No importa, son Okies. ¿Qué se les mueren los niños y los ancianos? ¡Qué más da! Hay más. Es una falta completa y absoluta de compasión y empatía. Da miedo ver lo despiadados que podemos llegar a ser.


Ante situaciones extremas, como es el caso que no ocupa, existen básicamente dos clases de personas . Los cobardes, como Connie que vive permanentemente en le futuro (cuando este no se torna como lo había imaginado, el tío se va a la francesa: mutis por el foro), tío John que sigue viviendo en el pasado o Rosaharn que sólo puede pensar en ella misma. Los valientes, que miran los hechos de frente y tratan de lidiar con ellos, como Madre o Tom. Un problema de cada vez. Me pregunto hasta dónde podrá aguantar Madre sin explotar. Tanta carga dentro por algún lado tiene que salir.

Por otro lado, la familia Joad ha sufrido cuatro bajas más. Sus miembros se van bajando los brazos, uno a uno,desistiendo de la empresa. Comenzamos siendo catorce (incluido el perro). Sólo quedamos ocho. No por mucho tiempo. No se lo reprocho, cada uno tiene su límite. ¿Quién creéis vosotr@s que será el próximo en abandonar el barco?

Las Uvas de la Ira, 3ª semana (por fin)


Disculpadme por el retraso. Fui separada de los Joad en el camino y acabo de encontrarles de nuevo en el campamento.

A estas alturas de la semana ratoncillera (mirad, ahí voy, otra vez inventando el español… mis profes ya me advirtieron sobre eso…), me limito a una exploración breve de los personajes.

Ma: La roca, la columna vertebral de la familia, a pesar de lo que dijo el capítulo 1. Lo que más le importa es proteger y cuidar a la familia. “All we got is the family unbroke / Todo lo que tenemos es la familia intacta.” Pero también abre el corazón a otros, pues el amor para la familia no le hace dura a los demás, como le ha hecho al conductor del tractor del capítulo 5 (él que deja sin techo y sin comida a 15 o 20 familias al día para ganar sus $3 para su mujer y bebé). No piensa en más que lo actual porque es todo que puede hacer.

Pa: Jefe titular de la familia, pero saca fuerza de Ma

Tío John: Una sombra impulsada por sus sentimientos de culpa, ahogando bajo el peso de ellos

Jim Casy: Líder espiritual que está pasando una crisis espiritual. Les acompaña a los Joad en su éxodo pero no les guía. Se siente culpable tal como el tío John, pero se dirige más al exterior, a la sociedad. Un colega mío señala que comparte sus inciales con Jesucristo (Jesus Christ).

Grampa/el abuelo: Lleno de pis y vinagre, como dice la expresión. No puede adaptarse al cambio, no puede dejar la tierra, y rehúsa marcharse. En ese momento no puede pensar más allá de si mismo y la sensación de pérdida que experimenta. Quizás muestra la transición del yo al nosotros mencionada en el capítulo 14, ya que su muerte permite la ayuda mutua entre los Joad y los Wilson.

Granma/la abuela: Pu-raise Gawd fer vittory!!! ¿Qué más puedo decir?

Rosasharn: La Mona Lisa de los Joad, con su sonrisa secreta. Se preocupa mucho menos por la familia entera que por Connie y su bebé.

Al: Muchacho al punto de hacerse hombre, con todo el pavoneo y toda la falta de confianza en sí mismo que eso implica


¿Y Tom? ¿Cómo lo caracterizáis?

Las Uvas de la Ira, 3ª Semana

Al principio creía que Tom era el protagonísta de la historia, el carácter principal. Ahora lo dudo. Pienso que Steinbeck nos muestra esta espeluznante historia no tan lejana desde varios puntos de vista: los Joad, los camioneros, los demás emigrantes, los patronos... los que se mueven y los que ven a los demás pasar.

Hablando de emigrantes, buscando una foto para este mini artículo (no estoy en absoluto inspirada) me topé con esta página, en donde también encontré la foto. Muy interesante. ¡Qué mala suerte! Inmediatamente después del comienzo de la Gran Depresión, la Gran Sequía. ¿Quién dijo que la vida es justa?

Pienso que la visión que nos ofrece Las Uvas de la Ira está un poquitín sesgada. Muestra a los empresarios, banqueros y patronos como seres sin corazón y a los emigrantes, cómo decirlo, desde un punto de vista extremadamente romántico. En esta historía hubo un malo más: el gobierno también puso su granito. Cito literalmente de la página arriba mencionada:

El Congreso aprobó la Agricultural Adjustment Act en 1933. El objetivo de la ley era estabilizar los salarios de los agricultores al pagarles un subsidio a los granjeros para que planten menos cultivos. Si bien esto ayudó a algunos granjeros, era devastador para los arrendatarios farmers, quienes, al no poder aumentar los cultivos, eran echados de las tierras.

Banqueros y políticos a una. Asociación letal, en este país lo sabemos bien.

Steinbeck nos ilustra admirablemente bien cómo nacen las leyes y cómo se adaptan las personas a una nueva vida, así como la grandeza del ser humano en momentos difíciles. Los que no lo consiguen, mueren. También lo mezquinos que podemos llegar a ser, mirándonos al ombligo, como Mae en el Diner de carreter. Todo el mundo encuentra su papel.

Para mí hay un momento crucial en estos capítulos. La caída del castillo de naipes: cuando nos encontramos con ese hombre que está de vuelta, sin tierra, sin pertenencias, sin familia. Y pienso, ¿qué haría yo en ese caso? He vendido todo, he quemado lo que me quedaba y estoy de camino a una nueva vida, sólo que esa nueva vida no existe. ¿Qué hacer? Espero no encontrarme jamás en esa situación.

Las Uvas de la Ira, 2ª semana

Drácula era una historia de fantasía, bien apartada de mí y de la vida cotidiana. Otra Vuelta de Tuerca nos molestaba tanto que tuvimos que cambiar el final. Me identifico más con Las Uvas porque los paralelos y las conexiones conmigo y con el mundo de hoy son más aparentes.

Mis abuelos me han hablado de sus experiencias durante la Depresión… de tener hambre, de abandonar la escuela para trabajar…. Mi abuelo nos contaba de una serie sin fin de bocadillos de cebolla cruda para almorzar, y nos dijo que ya había comido su cuota de nabos durante esa época y que no iba a comer otro nunca jamás (y efectivamente no lo hizo). Mi abuela todavía rehúsa comer las habas porque tantas veces su familia no tenía nada más que un tazón de ellas para cenar.

Y más allá de la familia, ayer vi una noticia de una tormenta de polvo grandísima en Australia, y las fotos me suenan. Recuerdo a los trabajadores emigrantes que vinieron a mi pueblo para los champiñones, y veo que en Calais, acaban de demoler un campamento de emigrantes.

Conozco y he conducido una parte de la ruta 66 – la legendaria “carretera madre” que ha inspirado canciones y películas (y el concierto que Conguito y yo vimos en Pennsylvania hace dos meses). Aquí tenemos a Buck Norris y su versión "country" de Route 66:

En fin, veo más conexiones con este libro que con los anteriores, y eso me anima a situarme en él.


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“¿Cómo podemos vivir sin nuestras vidas?

¿Cómo sabremos que somos nosotros sin nuestro pasado? No. Déjalo. Quémalo.”

-- Capítulo 9

Los Joad tienen que marcharse de su granja y de su pasado, y avanzar hacia un futuro incierto. Se preparan – construyen una especie de camioneta, matan a los cerdos, y llenan cajas con los platos, los vasos, las mantas, etc. A la hora de escoger los tesoros personales, los niños optan por una muñeca, un arco, un palo…. Me chocó que Ma Joad decidiera quemar las fotos y las cartas que tenía aunque no habrían ocupado mucho espacio. Eso me dio que pensar. ¿Qué llevaría yo si tuve que marcharme con una docena de familiares en una camioneta estropeada en un viaje de 3.000 km hacia no sé qué? Mientras más lo pensé, más convencida estaba de no llevar nada porque cualquier cosa personal sería un lastre. Si no pude comerla, venderla o usarla, la dejaría. Abandonar, vender o quemar el pasado, tal como los Joad. Pero sólo soy una persona, quedan 11 más. ¿Qué llevarían ellos? Se lo pregunté, y aquí tenemos las respuestas:

mamá: una brújula en forma de broche que perteneció a mi padre… las memorias

papá: el walkman

abuela: el abrigo

amigo 1: la Biblia de la familia para aguantar los días difíciles, y unas fotos de la familia para acordarme de los días buenos

amigo 2: el portátil porque tiene fotos de mi vida y de mi familia y otras cosas que me afirman la identidad… mis mejores pinturas, enrolladas… mis 5 libros mejores… mis documentos (certificado de nacimiento, pasaporte, etc.)… mis gafas. Ah, y le atropellaría a esa j***** tortuga.

amiga 3: el portátil, un espejo (polvera), todo lo que cabe en mi bolso

amiga 4: fotos, las joyas especiales, semillas… metería todo en los recipientes más hermosos y durables con la máxima importancia emocional

hijo de la amiga 4 (6 años): mi muñeco y mi bici


¿Y vosotr@s?

Las Uvas de la Ira, 2ª Semana

Este es el relato de un gran éxodo. Una vez más. Desde la noche de los tiempos el ser humano se ha visto obligado a buscar otros lugares para vivir. Sea por el clima, por la guerra, por la superpoblación... No por esto deja de ser duro, duro, duro.

A lo largo de estos capítulos me he dado cuenta de cuán diferentemente las personas afrontamos el mismo acontecimiento objetivo. Hay quien es incapaz de adaptarse a las nuevas circunstancias y se vuelven locos, como Muley. Hay quien no lo piensa, como el abuelo, pero cuando llega el momento de la verdad se niegan a aceptar los hechos. Por último, los hay que asumen las cosas tal como nos vienen dadas y buscan acomodarse, sobrevivir, como Madre, Padre y Tom que son el alma del clan Joad.

Desgarradora la escena en que Madre decide qué objetos llevar consigo y cuáles dejar atrás. Los deja físicamente, ya que los memoriza cuidadosamente antes de destruirlos. Me he visto a mí misma, con diez y nueve años en casa de mis padres, decidiendo qué me llevo y qué dejo. Me he visto en Brasil, en el momento de la vuelta a Europa, decidiendo lo que guardo y lo que desecho. Me he visto año tras año, seleccionando las "obras de arte" de mis enanos y tirando el resto. Difícil tarea. Se me encoge el corazón de nuevo.

Steinbeck muestra, a mi modo ver muy gráficamente, dónde reside la grandeza del ser humano, su fuerza. El clan Joad funciona como una máquina bien engrasada. Todo el mundo conoce su sitio, todos son tenidos en cuenta, todos escuchados. Unidos son mucho más que la suma de sus componentes. Tal vez esto se esté perdiendo hoy en día. El clan, esos lazos invisibles pero indisolubles, que nos unen y nos protegen. Ese sentimiento de pertenencia. No es necesario haber nacido en una familia, simplemente ser aceptado, como el predicador Casy.

También comprendo bien la prisa por ponerse en marcha. Por comenzar el camino. Por acabar con el sufrimiento de estar en una tierra tuya pero que ya no te pertenece. Donde cada brizna de aire te trae un poco de ti, de tus recuerdos. Ganas de comenzar una nueva vida. Ganas de acción.

Imagen encontrada en este blog

¿A dónde fue a parar la tortuga?

Sin duda much@s ratoncill@s sienten una desazón, una enorme inquietud por no saber el destino de la tortuga de las Uvas. Bridget la ha localizado. No se sabe cómo, ha cruzado el charco. Ha sido encontrada un tanto confundida, "paseando" por una autopista del sur de Londres. Más información (en inglés) aquí.

Gracias, Bridget, por tu inestimable labor de rastreo por toda la superficie terráquea.

Ya podemos respirar tranquil@s: la tortuga está bien. En un principio temí que los Joad se la fueran a comer, luego que no conseguiría llegar hasta California sana y salva. Hete aquí que su objetivo era un horizonte más lejano. Nada más y nada menos que la Gran Bretaña.

Me siento como el abuelo de Tom. Me dan ganas de gritar: "demos gracias a Dios por la victoria".

Las Uvas de la Ira, 1ª Semana

Aún estoy sobrecogida, impactada por la crudeza de los hechos.

John Steinbeck se regodea en los detalles, cada pequeño suceso es relatado en toda su extensión, de manera que me parece que el tiempo se ralentiza, sí, incluso que permanece inamovible. Entonces, me pongo a pensar. Tendemos a pensar que nada cambia, que todo lo que es permanecerá para siempre. Tal vez sea un mecanismo de defensa, nos aferramos a lo conocido, a la rutina. Nada más lejos de la realidad: si así fuera, aún estaríamos en las cavernas...

En estos capítulos iniciales este hecho se recrudece más si cabe por la ausencia prolongada de nuestro protagonista. Para él resulta una sorpresa constatar el cambio, además de la incertidumbre de no saber dónde está su familia.

Me ha cautivado la manera sencilla y directa de contarnos la vida cotidiana y el sentir de los granjeros de la zona. Nací, crecí y viví siempre en la ciudad. No tengo esa conexión casi diría que por el cordón umbilical con la tierra, la madre tierra de la que todo lo que necesitamos para subsistir proviene.


Ahora espero angustiada la continuación de la historia. ¿Y vosotr@s?

Un vídeo ilustrativo

Querid@s ratoncill@s,

¿Habéis comenzado ya ha mordisquear vuestros libros? ¿Tenemos hambre después del verano? Como ya sabemos este libro trata de la Gran Depresión. Lo que yo no sabía, de todos es conocida mi gran ignorancia, es que esta depresión coincidió con la desertización, por uso indebido que diríamos hoy, del estado (o una parte del estado) de Oklahoma.

Bridget ha sido tan amable de mandarme un enlace de un vídeo ilustrativo del tema. No he sido capaz de que aparezca aquí (es que soy una ratoncilla muy limitadilla), así que os pongo el enlace: pincháis e ireís en vuelo directo hacia el vídeo.

Es impresionante a la vez que ilustra nuestros primeros capítulos.

Tormenta de Viento

Las Uvas de la Ira, John Steinbeck

Vamos a tratar la crisis económica a nuestra manera. Los expertos dicen que la actual es peor que la de 1929. ¿Será verdad? Ahora podremos comparar.

¿Alguien se apunta?