
1ª Semana: Resistiré, Duo Dinámico
2ª Semana: The battle hymn of Republic, origen del título del libro
3ª Semana: Route 66, Buck Norris
4ª Semana: Lean on me, Bill Withers
¡Hay tantas maneras de leer, y hace falta tanto talento para leer bien! Gustave Flaubert




En el principio del libro, Steinbeck nos muestra los efectos de los mandatos de los bancos y compañías anónimos, llevados a cabo por los que no piensan más allá de ellos mismos. El tema sigue con los dueños de las granjas grandes de California, pues no aparecen en el libro tampoco, sólo se ven sus efectos y a los que cumplen sus órdenes. A pesar de esas órdenes, los Joad han encontrado el camino a Weedpatch, un campamento gubernamental de esos que se construyeron en respuesta a las condiciones míseras que sufrieron los migrantes.


Estos capítulos me han traído a la memoria el Holocausto. El mecanismo es el mismo. Primero despojan a la gente de la categoría de ser humano. Ya no son personas, son Okies. Después pueden despojarlos de lo que se les antoje. Empezando por la dignidad y acabando por su vida. ¿Qué no pagan suficiente? No importa, son Okies. ¿Qué se les mueren los niños y los ancianos? ¡Qué más da! Hay más. Es una falta completa y absoluta de compasión y empatía. Da miedo ver lo despiadados que podemos llegar a ser.

Al principio creía que Tom era el protagonísta de la historia, el carácter principal. Ahora lo dudo. Pienso que Steinbeck nos muestra esta espeluznante historia no tan lejana desde varios puntos de vista: los Joad, los camioneros, los demás emigrantes, los patronos... los que se mueven y los que ven a los demás pasar.
Drácula era una historia de fantasía, bien apartada de mí y de la vida cotidiana. Otra Vuelta de Tuerca nos molestaba tanto que tuvimos que cambiar el final. Me identifico más con Las Uvas porque los paralelos y las conexiones conmigo y con el mundo de hoy son más aparentes.
Mis abuelos me han hablado de sus experiencias durante la Depresión… de tener hambre, de abandonar la escuela para trabajar…. Mi abuelo nos contaba de una serie sin fin de bocadillos de cebolla cruda para almorzar, y nos dijo que ya había comido su cuota de nabos durante esa época y que no iba a comer otro nunca jamás (y efectivamente no lo hizo). Mi abuela todavía rehúsa comer las habas porque tantas veces su familia no tenía nada más que un tazón de ellas para cenar.
Y más allá de la familia, ayer vi una noticia de una tormenta de polvo grandísima en Australia, y las fotos me suenan. Recuerdo a los trabajadores emigrantes que vinieron a mi pueblo para los champiñones, y veo que en Calais, acaban de demoler un campamento de emigrantes.
Conozco y he conducido una parte de la ruta 66 – la legendaria “carretera madre” que ha inspirado canciones y películas (y el concierto que Conguito y yo vimos en Pennsylvania hace dos meses). Aquí tenemos a Buck Norris y su versión "country" de Route 66:
En fin, veo más conexiones con este libro que con los anteriores, y eso me anima a situarme en él.
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“¿Cómo podemos vivir sin nuestras vidas?
¿Cómo sabremos que somos nosotros sin nuestro pasado? No. Déjalo. Quémalo.”
-- Capítulo 9
Los Joad tienen que marcharse de su granja y de su pasado, y avanzar hacia un futuro incierto. Se preparan – construyen una especie de camioneta, matan a los cerdos, y llenan cajas con los platos, los vasos, las mantas, etc. A la hora de escoger los tesoros personales, los niños optan por una muñeca, un arco, un palo…. Me chocó que Ma Joad decidiera quemar las fotos y las cartas que tenía aunque no habrían ocupado mucho espacio. Eso me dio que pensar. ¿Qué llevaría yo si tuve que marcharme con una docena de familiares en una camioneta estropeada en un viaje de 3.000 km hacia no sé qué? Mientras más lo pensé, más convencida estaba de no llevar nada porque cualquier cosa personal sería un lastre. Si no pude comerla, venderla o usarla, la dejaría. Abandonar, vender o quemar el pasado, tal como los Joad. Pero sólo soy una persona, quedan 11 más. ¿Qué llevarían ellos? Se lo pregunté, y aquí tenemos las respuestas:
mamá: una brújula en forma de broche que perteneció a mi padre… las memorias
papá: el walkman
abuela: el abrigo
amigo 1: la Biblia de la familia para aguantar los días difíciles, y unas fotos de la familia para acordarme de los días buenos
amigo 2: el portátil porque tiene fotos de mi vida y de mi familia y otras cosas que me afirman la identidad… mis mejores pinturas, enrolladas… mis 5 libros mejores… mis documentos (certificado de nacimiento, pasaporte, etc.)… mis gafas. Ah, y le atropellaría a esa j***** tortuga.
amiga 3: el portátil, un espejo (polvera), todo lo que cabe en mi bolso
amiga 4: fotos, las joyas especiales, semillas… metería todo en los recipientes más hermosos y durables con la máxima importancia emocional
hijo de la amiga 4 (6 años): mi muñeco y mi bici
¿Y vosotr@s?
Este es el relato de un gran éxodo. Una vez más. Desde la noche de los tiempos el ser humano se ha visto obligado a buscar otros lugares para vivir. Sea por el clima, por la guerra, por la superpoblación... No por esto deja de ser duro, duro, duro.
Sin duda much@s ratoncill@s sienten una desazón, una enorme inquietud por no saber el destino de la tortuga de las Uvas. Bridget la ha localizado. No se sabe cómo, ha cruzado el charco. Ha sido encontrada un tanto confundida, "paseando" por una autopista del sur de Londres. Más información (en inglés) aquí.Copyright © 2009 Ratoncillos de Biblioteca, un club de lectura All rights reserved.
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