Charles Dickens

¿Qué se puede decir de nuestro autor?

Lo más básico y elemental es decir su nombre completo y fechas de nacimiento y defunción:
Charles John Huffam Dickens, 7 de febrero de 1812 - 9 de junio 1870. Es decir, vivió 58 años en la era victoriana.

Dickens fue un innovador, siendo el primero en utilizar el formato de novelas por entregas, publicadas en el periódico. Hasta la reina Victoria leía sus novelas con avidez y las discutía, una ratoncilla de biblioteca más... Este formato le posibilitaba cambiar sus personajes e historias según la acogida de sus lectores. Otra innovación, no? Flexibilidad.

En el plano personal, después de tener 10 hijos con su esposa, se enamoró de otra mujer y, escándalo, se divorció de su esposa para vivir con su nuevo amor. Un hecho que hoy en día nos puede parecer banal y cotidiano, pero estamos hablando de la época victoriana.


El padre de nuestro autor tenía por costumbre vivir por encima de sus posibilidades. Como consecuencia él su mujer y los hijos menores ingresaron en la prisión para deudores, donde se trabaja para pagar la deuda. Charles tuvo que ponerse a trabajar en una fábrica de zapatos para ayudar a su familia. Por suerte un familiar les dejó una herencia y pudieron cancelar su deuda.

A Charles Dickens le gustaba viajar, como a todos los ingleses, por otro lado, y visitó dos veces Estados Unidos, donde se dio el lujo de criticar la exclavitud.

Además de escribir incansablemente, Dickens hizo varios tours pagados para leer sus obras. Otra novedad, para mí al menos. Conciertos literarios que diríamos. Tenemos que imaginarnos un mundo sin tele y sin radio. Nos tenemos que ceñir al teatro y las cartas.

En fin, que tenemos un hombre que tiene que trabajar para vivir, con una infancia un tanto tumultuosa, crítico con las condiciones sociales de los pobres, amante de los viajes, espiritual pero también crítico con la estructura encorsetada de la iglesia y que no teme un buen escándalo.

Pásemos a Oliver Twist

La novela se compone de 53 capítulos, pero no son muy extensos. He pensado que podíamos leer 7 capítulos cada semana. Entonces nos llevaría la lectura 8 semanas. O sea que el próximo martes tendremos al menos un artículo mío de los siete primeros capítulos, espero que no sea el único o al menos un comentario. Recordaros que también se pueden sugerir tanto músicas como recetas como lo que sea que la lectura nos sugiera.




Oliver Twist, Charles Dickens

¡Hemos vuelto!

Vamos a leer Oliver Twist.

Este fin de semana subiré el ritmo de lectura.


Matar un Ruiseñor, su música

1ª Semana:

banda sonora de la película

2ª Semana:

un ruiseñor cantando

harpa de boca

3ª Semana:

Don't Worry Be Happy (Bobby Mcferrin)

4ª Semana:

Sweetly sings the donkey (canción infantil)

Matar un Ruiseñor, fin y coclusiones

Un libro redondo, como todos los buenos libros.

¿Qué me ha gustado, concretando? Lo primero que se me viene a la cabeza es cómo Harper Lee consigue contar los hechos indirectamente en un lenguaje tan directo, casi infantil.

Al final del relato, la realidad no es blanca ni negra, sino gris, como la foto de Boo Radley. Nuestra protagonista madura, comienza a mirar el mundo a través de ojos de adulto mientras nos lo cuenta aún en su lenguaje de niña. Casi diría que pasa de ser Scout a Jean Louise.

Gracias a Atticus, Miss Maudie, el sheriff y otros personajes de la novela he comprendido que se puede cambiar tu mundo sin destruirlo. Es posible seguir siendo educado y respetuoso con la gente y las tradiciones y sin embargo, si no renuncias a tus principios y te mantienes firme, puedes cambiar las injusticias de la sociedad, con tu ejemplo. Como ya dije en el primer resumen, de mayor quiero ser como Atticus.

¿Y vosotros?

¿Alguien quiere leer otro libro?

Matar un Ruiseñor, capítulos 19-24

¿Alguien me echaba de menos? Aquí estoy, todavía es martes.

Alucinante el paseo que Harper Lee nos ha dado por los diferentes extractos sociales de Maycomb. Especialmente sangrante me ha parecido la reunión de té y pastas de las buenas señoras del pueblo.

La habilidad de la escritora es inconmensurable: a través de los ojos de Scout nos va revelando todos los entresijos, complicadísimos, del orden social del sur de los Estados Unidos en los años 30. Impresionante.

No quiero resumir lo que todos nos hemos leído, así que me limitaré a lanzar unas preguntas al aire, a ver si alguien me responde:
  • ¿Qué os parece la treta del sr. Raymond para vivir como le da la gana?
  • ¿Qué me decís de Dill y su reacción durante el juicio?
  • y, ¿el té en casa de tía Alexandra?
  • ¿Os ha extrañado el apoyo de tía Alexandra a Atticus?
  • ¿Pensastéis en algún momento que el jurado iba
    a hacer lo correcto, absolver a Tom?
  • ¿Es Tom nuestro ruiseñor, o Dill o Boo Radley, o...?

Ahora que el capítulo de la historia de Tom está cerrado, comienza a aumentar la tensión por otro lado, el sr. (por llamarlo de alguna manera) Ewell, ¿se atreverá a hacerle daño a Atticus o a alguien de su familia?

La semana que viene saldremos de dudas.

Cuadro: Arlequín sentado en un sofá rojo. 1905. Picasso.

Matar un Ruiseñor, capítulos 13-18

Esta semana ha sido más intensa si cabe. He tenido que hacer verdaderos esfuerzos para no tragarme el libro de una vez.

¿Qué tenemos?

Me parece magistral la manera que Harper Lee tiene de contarnos lo que quiere a través de escenas. Me explico: la noche de Atticus frente a la cárcel. A través del intento de Scout de ser civilizada y bien educada consigue evitar una tragedia, desactiva la marabunta excitada, el grupo deja de estar polarizado (a riesgo de ser pedante, en un grupo polarizado las personas pierden el sentido de responsabilidad individual, todos están protegidos por el grupo y se vuelven anónimos lo que hace que personas que normalmente no se atrevería a cometer actos vandálicos los comentan) y desiste de sus intenciones.

Otro ejemplo soberbio es el juicio. Nos vamos enterando del meollo de la cuestión, de por qué Tom Robison está sentado en el banquillo a través de las preguntas de Atticus y del fiscal, que ahora no me acuerdo cómo se llama.

Por otro lado tenemos a tía Alexandra mostrándonos cómo hay que comportarse cuando uno pertenece a la buena sociedad y a una buena familia. Es gracioso ver la sorpresa de los niños que nunca han estado expuestos a tamaña hipocresía.

Sin embargo, a mi modo de ver lo más importante de estos capítulos es la contraposición entre la nobleza y la cobardía. Por un lado tenemos a Atticus dispuesto a ser linchado física y socialmente por no renunciar a su concepto de justicia y a sus principios, por hacer bien su trabajo. En definitiva, un ejemplo de rectitud. Del otro lado tenemos a Mayella que aunque tiene buenos impulsos a pesar de haber crecido prácticamente salvaje (las latas con geranios, esfuerzo por mantenerse limpia) se deja llevar por su cobardía y está dispuesta a sacrificar la vida de un hombre inocente por miedo a su padre y a las convenciones sociales.

Llegado el caso yo me pregunto, ¿qué tipo de persona soy yo?, ¿qué tipo de persona es cada uno de nosotros?