Matar un Ruiseñor, su música

1ª Semana:

banda sonora de la película

2ª Semana:

un ruiseñor cantando

harpa de boca

3ª Semana:

Don't Worry Be Happy (Bobby Mcferrin)

4ª Semana:

Sweetly sings the donkey (canción infantil)

Matar un Ruiseñor, fin y coclusiones

Un libro redondo, como todos los buenos libros.

¿Qué me ha gustado, concretando? Lo primero que se me viene a la cabeza es cómo Harper Lee consigue contar los hechos indirectamente en un lenguaje tan directo, casi infantil.

Al final del relato, la realidad no es blanca ni negra, sino gris, como la foto de Boo Radley. Nuestra protagonista madura, comienza a mirar el mundo a través de ojos de adulto mientras nos lo cuenta aún en su lenguaje de niña. Casi diría que pasa de ser Scout a Jean Louise.

Gracias a Atticus, Miss Maudie, el sheriff y otros personajes de la novela he comprendido que se puede cambiar tu mundo sin destruirlo. Es posible seguir siendo educado y respetuoso con la gente y las tradiciones y sin embargo, si no renuncias a tus principios y te mantienes firme, puedes cambiar las injusticias de la sociedad, con tu ejemplo. Como ya dije en el primer resumen, de mayor quiero ser como Atticus.

¿Y vosotros?

¿Alguien quiere leer otro libro?

Matar un Ruiseñor, capítulos 19-24

¿Alguien me echaba de menos? Aquí estoy, todavía es martes.

Alucinante el paseo que Harper Lee nos ha dado por los diferentes extractos sociales de Maycomb. Especialmente sangrante me ha parecido la reunión de té y pastas de las buenas señoras del pueblo.

La habilidad de la escritora es inconmensurable: a través de los ojos de Scout nos va revelando todos los entresijos, complicadísimos, del orden social del sur de los Estados Unidos en los años 30. Impresionante.

No quiero resumir lo que todos nos hemos leído, así que me limitaré a lanzar unas preguntas al aire, a ver si alguien me responde:
  • ¿Qué os parece la treta del sr. Raymond para vivir como le da la gana?
  • ¿Qué me decís de Dill y su reacción durante el juicio?
  • y, ¿el té en casa de tía Alexandra?
  • ¿Os ha extrañado el apoyo de tía Alexandra a Atticus?
  • ¿Pensastéis en algún momento que el jurado iba
    a hacer lo correcto, absolver a Tom?
  • ¿Es Tom nuestro ruiseñor, o Dill o Boo Radley, o...?

Ahora que el capítulo de la historia de Tom está cerrado, comienza a aumentar la tensión por otro lado, el sr. (por llamarlo de alguna manera) Ewell, ¿se atreverá a hacerle daño a Atticus o a alguien de su familia?

La semana que viene saldremos de dudas.

Cuadro: Arlequín sentado en un sofá rojo. 1905. Picasso.

Matar un Ruiseñor, capítulos 13-18

Esta semana ha sido más intensa si cabe. He tenido que hacer verdaderos esfuerzos para no tragarme el libro de una vez.

¿Qué tenemos?

Me parece magistral la manera que Harper Lee tiene de contarnos lo que quiere a través de escenas. Me explico: la noche de Atticus frente a la cárcel. A través del intento de Scout de ser civilizada y bien educada consigue evitar una tragedia, desactiva la marabunta excitada, el grupo deja de estar polarizado (a riesgo de ser pedante, en un grupo polarizado las personas pierden el sentido de responsabilidad individual, todos están protegidos por el grupo y se vuelven anónimos lo que hace que personas que normalmente no se atrevería a cometer actos vandálicos los comentan) y desiste de sus intenciones.

Otro ejemplo soberbio es el juicio. Nos vamos enterando del meollo de la cuestión, de por qué Tom Robison está sentado en el banquillo a través de las preguntas de Atticus y del fiscal, que ahora no me acuerdo cómo se llama.

Por otro lado tenemos a tía Alexandra mostrándonos cómo hay que comportarse cuando uno pertenece a la buena sociedad y a una buena familia. Es gracioso ver la sorpresa de los niños que nunca han estado expuestos a tamaña hipocresía.

Sin embargo, a mi modo de ver lo más importante de estos capítulos es la contraposición entre la nobleza y la cobardía. Por un lado tenemos a Atticus dispuesto a ser linchado física y socialmente por no renunciar a su concepto de justicia y a sus principios, por hacer bien su trabajo. En definitiva, un ejemplo de rectitud. Del otro lado tenemos a Mayella que aunque tiene buenos impulsos a pesar de haber crecido prácticamente salvaje (las latas con geranios, esfuerzo por mantenerse limpia) se deja llevar por su cobardía y está dispuesta a sacrificar la vida de un hombre inocente por miedo a su padre y a las convenciones sociales.

Llegado el caso yo me pregunto, ¿qué tipo de persona soy yo?, ¿qué tipo de persona es cada uno de nosotros?

Lane Cake

Esta es una tarta recurrente en nuestro libro. Miss Maudie promete hacer una para agradecer los actos heroicos de su vecino, salvando sus cosas del fuego y también hace una para darle la bienvenida a tía Alexandra.

Esta tarta la inventó una tal Emma Rylander Lane en el siglo XIX. Ganó un premio con ella y se convirtió en un clásico del sur de EEUU. Por eso tal vez también se le llama Prize Cake.

Nosotros hemos probado un trozo. Nos ha encantado. Es como masticar un trago de whisky... Lo mejor es que la hagáis y ya me contaréis.

He decidido hacer una pequeña versión, para probar, como quien dice, así que si estáis interesados en una gran multitud, tenéis que multiplicar todo por dos.

LANE CAKE
(cuatro porciones)

Ingredientes:

Bizcocho:
  • 100 gr. mantequilla (temperatura ambiente)
  • 200 gr. azúcar
  • 220 gr. harina
  • 1 cucharadita levadura química
  • 125 ml. leche (temp. ambiente)
  • 1/2 cucharadita esencia de vainilla
  • 4 claras

Relleno:

  • 4 yemas
  • 110 gr. azúcar
  • 50 gr. mantequilla pomada (temp. ambiente)
  • 1/2 cucharadita esencia de vainilla
  • 1/2 vaso de vino abundante de whisky (o bourbon, brandy... lo que tengamos a mano)
  • 70 gr. uvas pasas (picadas)
  • 45 gr. coco rallado
  • 65 gr. nueces pacanas picadas

Método:

  1. Enciende el horno a 180ºC.
  2. Tamiza la harina y levadura química en un bol.
  3. Bate la mantequilla y el azúcar hasta que estén cremosos.
  4. Añade harina y leche alternativamente a la mantequilla.
  5. Monta las claras a punto de nieve. Añádelas a la mezcla anterior.
  6. Yo usé un molde pequeño rectangular, porque era ideal para esta cantidad: usad lo que queráis.
  7. Hornear el bizcocho durante 45 min. a una hora.
  1. Vamos con el relleno. Prepara un cazo con agua hirviendo para hacer un baño maría.
  2. Bate las yemas hasta que estén de color amarillo blanco.
  3. Bate la mantequilla con el azúcar en otro bol. Junta todo. Aquí podéis ver cómo queda todo junto y luego cómo se derrite una vez puesto sobre el baño maría.
  4. Añade el licor (cuidado por que de los vapores casi me emborracho...) y bate con las varillas hasta que engorde (el color también cambió a amarillo intenso).
  5. Mientras tanto vamos preparando las uvas, coco rallado y nueces pacanas. Como no tenía nueces usé avellanas.
  6. Aquí tenemos el relleno ya preparado con las pasas. Según la receta que encontré, esta es la mezcla original, sólo con pasas. Pero como ya tenía el coco y las avellanas, se lo puse:
  7. Ya sólo nos queda montar la tarta. Como el bizcocho me quedó un poco perjudicado, decidí quitarle la capa exterior: Luego cortamos el bizcocho en dos partes.
  8. Extendemos el relleno sobre el bizcocho, cerramos y extendemos el resto por fuera. Parece perfecto, ¿no?. Pues no. No me llegó el relleno para cubrir un lateral...
así que casi os aconsejaría hacer un 50% más de relleno...

De todas maneras esta tarta está de miedo. No me extraña que le hayan dado un premio y que se haya convertido en un clásico. Desde luego ha pasado a ser un clásico en nuestra cocina.

Matar un Ruiseñor, capítulos 7-12

Estos cuatro capítulos ha sido muy intensos. Es que, ¡no sé por dónde empezar!

Me encanta la manera de escribir de Harper Lee: es enormemente concisa y plástica. Te sientes ahí, en medio de la escena. Sientes el calor de las llamas, el frío de la noche, la frustración de Jem por no poder seguir comunicándose con Boo, la rabia de Scout con el cursi de Francis, su primo (ya de aquella había niños cursis, si es que está todo inventado), el peligro del perro rabioso, el terror con Ms. Dubose, el asombro en la iglesia de los negros...

Boo, es capítulo a parte. Ya no es ese monstruo de varios metros poco menos que devorador de niños. Ahora es un amigo. Un amigo que regala objetos y cuida de nuestros protagonistas arreglando pantalones y colocando mantas.

Vuelvo a los acontecimientos. Salimos de un susto para entrar en otro. ¿Qué me decís del perro rabioso? Me ha hecho recordar cómo nos gusta "chulearnos" de nuestros padres cuando somos pequeños.

Mientras todos estos sustos se van desarrollando ante nuestros ojos vamos tomando consciencia de por qué Atticus es insultado por alguno de sus vecinos. Lo que parecía una simple historia de un pueblito del sur de Estados Unidos va convirtiéndose en una enredadera con muchas ramas.

Entonces os pregunto: ¿qué destacaríais en primer lugar de estos cuatro capítulos?:
  1. Ms. Dubose
  2. El perro rabioso
  3. La adolescencia de Jem
  4. La iglesia de los negros y su rutina (incluyendo el tema del sermón)
  5. El invierno, el incendio, la manta
  6. El árbol de los regalos
  7. Las navidades con tía Alexandra
  8. ¿Se me olvida algo?